¿Después de pensártelo mucho y no
saber cómo empezar has decidido aventurarte en el cultivo de cannabis?
Seguramente te estén asaltando muchas dudas, ¿Cómo empezar? ¿Qué pasos seguir?
o simplemente, dudas si es demasiado tarde.
Aunque parezca un poco tarde para
iniciar nuestro cultivo no lo es, los mejores meses para hacerlo comprenden
desde Abril a Junio, de hecho si no dispones de un lugar suficientemente amplio
donde tus plantas se puedan desarrollar sin problema, o no quieres que tus
plantas crezcan mucho para alejarlas de miradas indiscretas o de la atención de
los cacos que puedan animarse a robarlas, Junio es el mejor mes para hacerlo,
obtendrás plantas robustas y con buen porte pero sin excederse en tamaño y
visibilidad.
Si es tu primera vez, y quieres
saber algunas pautas aquí te dejo los 10 consejos básicos para que puedas
obtener una cosecha decente en tu primer cultivo:
Hoy en día hay infinidad de
opciones, no tienes que comprar las genéticas más caras ni las de más
prestigio, basta con echar un ojo a cualquier catálogo de un banco serio y de
confianza y optar por la variedad que más se adapte a tus necesidades, ya sean
económicas de espacio o solo por preferencia.
2- ELEGIR UNA BUENA FECHA DE
GERMINACION.
Como hemos mencionado en el
encabezado, los mejores meses para germinar una semilla de cannabis corren
desde Abril a Junio, podemos elegir el mes que más nos interese, si germinamos
las semillas en abril y plantamos en tierra madre o contenedor de más de 50l
vamos a conseguir con bastante facilidad plantas de 2,5m o 3m, pero no todo el
mundo cuenta con un espacio adecuado para esto, por el contrario si plantamos
en Junio, y contenedores de 30l o 40l obtendremos ejemplares con muy buen porte
pero mucho más discretas. No es conveniente arriesgarse a germinar antes de
abril, pues si aún tenemos bajas temperaturas o alguna helada, podemos dañar
mucho nuestras pequeñas plantas.
3- EL ARBOLITO DESDE CHIQUITO.
Una vez tenemos nuestras semillas
y planificada una fecha, llega el momento de germinarlas, es un paso muy
importante, pues es el inicio de nuestro cultivo. Hay varias formas de germinar
las semillas:
hay quien directamente las pone en la maceta,
en este caso debemos de tener en cuenta de no enterrar demasiado las semillas,
porque gastarían mucha energía en salir a la superficie. Ni por el contrario,
dejarlas excesivamente en la superficie, puesto que de esta manera pueden deshidratarse
pronto si la temperatura es elevada, también pueden ser alimento de pequeños
roedores o aves. Lo ideal es enterrarlas entre 1 y 1,5cm de profundidad como máximo.
Si se usa este método es aconsejable que usemos contenedores pequeños, de no más
de 0,5l de esta manera tendremos mejor control sobre la germinación de nuestras
plantas.
Otros prefieren germinar las
semillas en servilletas húmedas de papel antes de ponerlas en el sustrato, esta
técnica es sencilla, solo tendríamos que colocar las semillas previamente
hidratadas en una servilleta húmeda y esperar, en un periodo de 24-48 horas las
semillas ya mostraran su radícula, y estarán listas para pasar al sustrato. En
este método debemos tener especial cuidado, pues la radícula es muy frágil y
podemos dañarla siendo fatal para la plántula.
De cualquier modo, es vital que
una vez enterradas las semillas controlemos la humedad del sustrato, porque este
debe estar húmedo para la buena nacencia de las plantas, pero nunca encharcado,
podemos tener muchos problemas si nos excedemos en el riego, sobre todo en esta
fase del cultivo.
Puedes aprender más sobre la
germinación en el siguiente enlace: CUANDO Y COMO GERMINAR SEMILLAS
4- SIEMPRE A LA LUZ.
Desde el mismo momento de la
germinación nuestras plantas querrán luz, no importa ponerlas al sol directo
desde su nacencia si tenemos control de la humedad, Si por el contrario las
dejamos dentro de casa para evitar que el sol les haga daño, lo que
conseguiremos es que estas se estiren buscando la luz, lo que supone plántulas estiradas
y débiles pudiendo darnos problemas incluso de rotura de tallo, lo que acabará
con ella.
Por lo tanto si vivimos en zonas
donde el sol es demasiado fuerte, tenemos que intentar que al menos tomen el
sol en las horas más frescas del día, y en las horas centrales del día, basta
con ponerlas en una sombra donde no les dé directamente el sol, pero siempre en
el exterior, a no ser claro, que lo que pretendas es hacer todo el cultivo en interior, pero de eso ya
hablaremos en otro momento.
5- EL CONTENEDOR DEFINITIVO.
Una vez la planta tenga unos 15 o
20 cm, ya estará preparada para pasarla a su contenedor definitivo, es posible
ir trasplantando en varios contenedores a medida que la planta se desarrolla,
de hecho hay quien dice que es beneficioso. De igual modo, como hemos hablado
antes si vamos a tener el cultivo en contenedores y no en tierra madre, tenemos
que usar macetas con la suficiente capacidad para el perfecto desarrollo de las
plantas, Si plantamos en Abril, usaremos macetas de unos 50l, pues vamos a
tener, mucho tiempo el cultivo en este medio, si por el contrario sembramos en
Junio, nos bastaría con un contenedor de 30 o 40 litros. En el caso de que te
decidas por autoflorecientes, bastará con una maceta de 15 0 20l.
6- EL SUSTRATO.
El sustrato, es uno de los puntos
más importantes, tenemos que tener en cuenta que es el medio en que se va a
desarrollar un ser vivo, y es la base más importante del cultivo, por lo que
aconsejo que siempre sea un sustrato comercial de calidad. Con los sustratos
comerciales nos ahorramos muchos dolores de cabeza, porque evitamos traer a la
zona de cultivo plagas y malezas que podríamos traer si cogiésemos el sustrato
de la naturaleza.
Un buen sustrato debe estar libre de cualquier plaga o enfermedad, debe tener buena capacidad de drenaje pero con una retención de humedad suficiente para evitar los riegos continuos, por esto la mayoría de sustrato comerciales son mezcla de varios tipos de suelo, humus de lombriz y perlita, hoy en día hay muchos sustratos de muchas marcas de gran calidad que puedes obtener en cualquier grow, si estas interesado puedes echar un vistazo en nuestra tienda para hacerte una idea.
7- EL AGUA DE RIEGO.
Sin duda la otra base del cultivo
es el agua, para que el agua de riego sea ideal y nuestra planta pueda absorber
todos los nutrientes debe tener poca cal y un pH en el 5.5 y el 6.5, estos son
los valores óptimos con los que nuestras plantas pueden procesar la mayoría de
los nutrientes necesarios. Podemos mezclar el agua del grifo con agua de
lluvia, destilada o usar un filtro de ósmosis inversa. Además en el mercado
también se pueden conseguir numerosos medidores de pH y EC así como reguladores
para conseguir los niveles deseados.
En cuanto al riego, solo
regaremos cuando sea necesario, así evitaremos ahogar las raíces, y la
pudrición de estas. Un buen método de observar la necesidad de agua es por el
peso de la maceta, solo regaremos cuando veamos que la tierra esta seca y el
peso de la maceta ha disminuido considerablemente, pero antes de que la planta
se ponga mustia o alicaída. El exceso de rego es muy perjudicial.
8- EL ABONADO.
Es preferible añadir abono en el
riego, también tenemos innumerables productos que conseguir en el mercado, el
abono lo usaremos siempre por debajo de la dosis del fabricante, puesto que un
exceso de abono también puede ser muy perjudicial para el cultivo.
Usaremos un abono de crecimiento hasta
mediados de Julio, cuando la planta empezara la prefloración, una vez empiece a
florecer, pasaremos a usar el abono de floración y este usaremos hasta el final
del cultivo.
9- LA PREVENCIÓN.
Es recomendable hacer
tratamientos preventivos fumigando alternativamente con aceite de nem y jabón potásico
estos son dos insecticidas ecológicos con buenas propiedades preventivas.
Es mejor anticiparse al problema
que solucionarlo.
10- EL
LAVADO DE RAICES.
Durante
los últimos 10 o 14 días solo regaremos con agua, sobre todo los últimos días intentaremos
dar unos riegos abundantes, el fin de este lavado de raíces es eliminar
cualquier resto de sales de los abonos del sustrato, para que la planta se vea
forzada a consumir los nutrientes que tiene almacenados en sus
reservas y que si no se consumen dan un sabor menos atractivo a nuestros
cogollos. Unos cogollos con un buen
lavado de raíces tendrán mucho mejor sabor que si no lo practicamos.
Y con estos 10 consejos os dejamos que empecéis una nueva
aventura, espero que todo os haya servido de ayuda y que tengáis una buena
cosecha, para cualquier duda podéis dejar vuestros comentarios.




